Internet como recurso educativo.
 

Internet como recurso educativo.

Material del curso Internet Educativa
Programa de Educación a Distancia e Informática Educativa
Gerencia de Innovación Educativa.
Gerencia General de Planeamiento y gestión Educativa.
CO.DI.CEN.


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INTERNET COMO RECURSO EDUCATIVO

Tendiendo algunos puentes por donde transitar la reflexión.

Albornoz, M. R,; Garay R. 2002

Sin duda embarcarnos en el camino del análisis sobre las posibilidades de Internet como recurso educativo, supone en primer término, arropar la reflexión sobre sus modalidades de uso, en el marco del papel de la educación frente a las tremendas transformaciones sociales y culturales de nuestro tiempo, las nuevas demandas educativas y el rol preponderante de las TIC en la construcción de esta nueva realidad.

En esta línea pedagógica amplia, es posible constatar que las profundas transformaciones del contexto sociocultural de la sociedad de la información generan no solo aportaciones, que por su dimensión resultaban hasta hace poco inimaginables, sino nuevas necesidades; redimensionan los problemas educativos ya existentes o plantean nuevos problemas que exigen respuestas innovadoras desde lo pedagógico.

Esta demanda de respuestas alternativas e innovadoras requiere la revisión tanto de nuestras argumentaciones, como de nuestras prácticas pedagógicas, en la búsqueda del sentido y el significado de la educación en nuestro tiempo.

Como punto de partida podríamos decir, para tender algunos puentes a la mirada de Internet desde lo educativo, que ello implica por lo menos de manera básica, acercarnos a tres dimensiones de análisis complejas a la vez que concomitantes:

  • Una dimensión se inscribe en el intrincado cruce de relaciones entre sociedad, cultura, educación y tecnologías de la información y de la comunicación. Supone abordar críticamente los efectos sociales y culturales de estos nuevos medios omnipresentes, resignificando el papel de la educación frente esta nueva realidad e identificando tendencias de acción destinadas ya a promover, ya a contrarrestar estos efectos, desde una perspectiva esencialmente formativa en lo social y lo personal. En este sentido implica el planteamiento del papel de la educación y sus finalidades en el marco de la llamada "sociedad del conocimiento", signada por la imperante presencia de las tecnologías digitales.
  • Otra dimensión se conforma en torno al papel de Internet en la educación y sus modalidades de uso. Esta dimensión se formula a partir del entendido de que es el modelo pedagógico el que habilita o no, la construcción del carácter educativo de un determinado recurso. Supone la consideración, desde el hacer educativo, de las posibilidades y las implicaciones de estos nuevos medios en el ámbito de los procesos de enseñanza y de aprendizaje. En esta dimensión, implica la observación de multiplicidad de factores y variables intervinientes en la situación educativa, y la particular  forma como éstas se relacionan y articulan otorgándole esa singularidad y complejidad propia de toda acción pedagógica.

  • La tercera dimensión abarca el conocimiento, los servicios presentes en la red y las características específicas del medio, intentando una primera respuesta acerca de cuáles de estas características pueden resultar potencialmente valiosas desde la óptica educativa. Conocer el medio, sus posibilidades y limitaciones es un insumo clave a la hora de la toma de decisión acerca del para qué, pero muy especialmente del cómo, en la implementación de experiencias educativas que lo incluyan.

Una mirada breve desde cada dimensión

Sociedad, cultura, educación y TIC

Un acercamiento inicial a la primera dimensión propuesta nos lleva a la constatación de que, desde la perspectiva de su impacto cultural y social, Internet como expresión fundamental de las TIC en la generación de nuevos escenarios, supone ir más allá de su consideración como un recurso didáctico más a disposición de nuestras formas de hacer educación; reclama una nueva forma de pensar desde la acción pedagógica comprometida, que aborde la consideración crítica de sus impactos en la realidad social y cultural de nuestro tiempo y la reflexión consecuente sobre cómo promoverlos o contrarrestarlos.

Todo ello remite al replanteo de la función esencial de la educación en términos no simplistas, en tanto implica la formación de seres humanos no solo más informados y competentes en lo cognitivo, sino capaces de actuar positiva, crítica y transformadoramente sobre la realidad.

Desde esta perspectiva se renueva el compromiso de la educación (sin medios y con medios tecnológicos) de contribuir al desarrollo de personas capaces de discriminar, tomar distancia, elegir y actuar responsablemente en el mundo. Un mundo que es cada vez más complejo, caracterizado por la sostenida generación de productos que afectan nuestras formas de percibir la realidad, nuestras formas de hacer y estar con el otro, nuestras formas de ser personas.

"Desde hace algunos años, no demasiados, filósofos, sociólogos, psicólogos, lingüistas, economistas, profesionales e intelectuales venimos hablando de la Sociedad del Conocimiento, expresión que se ve complementada por la de la Era de la Información, como títulos que quieren enfatizar los grandes cambios en la transformación social del siglo XX, a la vez que destacar los grandes retos a los que todos sus agentes sociales tienen que enfrentarse en este camino hacia el nuevo milenio. Andadura interdisciplinar que lleva como nexo de relación, la gnosis, el conocimiento humano, lo que une a las personas como especie inteligente.

Son expresiones, en gran medida, aceptadas de forma tácita, pero, muy posiblemente sin que todos lleguemos a cerciorarnos de forma precisa de cuál es el verdadero calado de su significado respecto al citado cambio y cuáles van a ser los efectos reales en las formas de vivir, de trabajar y de producir de los ciudadanos para las próximas décadas."

Bueno Campos, 2000.

Nos encontramos a inicios de este milenio sacudidos por la mutación constante de nuestra realidad, que afecta tanto nuestra comprensión del mundo, como nuestras creencias, nuestros valores y nuestra acción.

La llamada sociedad de la información o sociedad del conocimiento, propulsada en forma sostenida por las redes despliega un recorrido de final incierto, caracterizado por la explosión de la ciencia y la innovación tecnológica, por el fenómeno de la globalización que se afianza y desborda sus inicios meramente económicos alcanzando el ámbito cultural.

La enorme cantidad de información distribuida en bits entreteje un nuevo recorrido del mundo y sus pobladores, trasciende formas físicas y se instala en ese llamado espacio virtual, una ciberdimensión caracterizada por los procesos de integración de diferentes saberes, diferentes culturas, diferentes opiniones y por el ensamble y articulación de diversos colectivos humanos, grupos, instituciones, culturas.

Todo ello ha significado innegables beneficios y la apertura de posibilidades nuevas para la humanidad. Pero estas mismas posibilidades, la contingencia de que la información fluya libremente, viabilizada por las tecnologías, para el ejercicio efectivo de la solidaridad, del encuentro, de la cooperación entre personas y pueblos, incluye también riesgos. Todos sabemos que este nuevo espacio es también terreno incuestionable, de intereses basados en criterios de lucrativos, de diseminación de modelos homogeneizantes, de manifestaciones, muchas veces, ajenas a un marco ético aceptable desde lo humano; y esto constituye sin duda un reto insoslayable a la educación.

"Ya se puede adelantar que la sociedad que se ha ido instalando con características muy particulares, aspirando ser la del conocimiento, no nos produce demasiado entusiasmo. Preferiríamos la de la sabiduría."

Rietti,1999

Y es que, como lo señalan no pocas voces, preocupa que la humanidad parece haberse desarrollado más en lo tecnológico que en sabiduría. Y ésta es un valor ético agregado a la cualificación y al conocimiento. El hombre del siglo XXI no sólo requerirá dominio técnico y capacidad de gestionar conocimientos, sino muy especialmente deberá estar formado para la autonomía, para no sucumbir a la lógica instrumental imperante en los medios, para preguntarse acerca de las finalidades de sus actos, las consecuencias, los valores que encierran.

Repensar la educación en el marco de la complejidad cultural, tecnológica, mercantil y política, supone hacerlo en la dirección de promover desde el "cada uno" la formación para la vida y la realización personal, y desde el "nosotros" la participación comprometida, creativa, responsable en la recreación de la cultura, promoviendo en nuestros alumnos, en el marco de valores de convivencia y respeto, la construcción y gestión del conocimiento que les permita abordar comprensiva y comprometidamente su contexto y el mundo.

La reflexión sobre estos aspectos es competencia esencial de la educación, abarca el sentido mismo de la tarea docente sin y con medios y contiene, desde siempre, el cuestionamiento básico acerca de cómo contribuir con eficiencia al desarrollo de seres capaces de cumplir con su proyecto humano personal y con el proyecto colectivo de una humanidad más humana.

El reto consiste pues en evitar tanto el temor irracional como el deslumbramiento que las potencialidades de estos medios suelen producir como efecto, para discriminar su poder real de contribuir a mejorar la calidad de la educación, de lo que se aprende, de las formas de aprender y de los modos en que esos aprendizajes remiten a un mejoramiento de la vida en lo personal y en lo compartido.

"Dicho de otra forma, no es simplemente cosa de dejarse arrastrar por la corriente, sino que hay que examinar hasta que punto la utilización de la red se conjuga con nuestra filosofía pedagógica y en qué medida se ajusta a nuestros objetivos y a las necesidades de nuestros estudiantes"

Rosalíe Sitman.

El papel de Internet en la educación y sus modalidades de uso.

El papel de los medios en la educación y por ende el de Internet, se inscribe en un espacio complejo más amplio, caracterizado por la necesidad de convergencia en análisis de aportes desde diversas áreas pedagógicas y disciplinas afines, que no se agota meramente en las posibilidades de aplicación didáctica del recurso, aunque lo incluya.

Manuel Area Moreira (1996) al abordar las relaciones entre Tecnología y Currículo plantea claramente la complejidad del tema que nos ocupa sostiene:

"Existe la necesidad de desarrollar un espacio epistemológico que, integrando las aportaciones de la Tecnología Educativa y de la Teoría del curriculum, reflexione y proponga alternativas en torno a las nuevas necesidades y problemas de la educación escolar en el contexto de las sociedades de la información."

"La problemática que estamos planteando ¿a qué campo de estudio o área pedagógica pertenece?. Indudablemente a ninguno en particular, sino a todos. Evidentemente sobre esto mucho tiene que decir la Teoría curricular, porque es un problema fundamental del currículum escolar. Del mismo modo la Tecnología Educativa también tiene mucho que aportar porque la tecnología en los procesos educativos son sus señas de identidad. Pero también tienen que concurrir aportaciones desde la Teoría de la Educación, desde la Sociología, desde la Psicología Educativa, desde la Teoría de la Comunicación de Masas, ..., en definitiva, desde el conjunto de disciplinas que tienen por objeto epistemológico a la educación y/o a la comunicación y cultura mediática.

Si bien es imposible en esta instancia agotar el tema en su multidimensionalidad, es necesario tener presente esta complejidad para evitar caer en posturas simplemente instrumentalistas y aditivas en torno al uso de este potente medio en la educación, yendo en cada caso en busca de los referentes diversos socio y psico pedagógicos, filosóficos y culturales que fundamentan la acción y que la dotan de sentido desde nuestro rol como docentes.

Internet, servicios y características

Las características de Internet y los servicios presentes en la red  constituyen un punto de partida básico a la hora de analizar sus posibilidades en el marco de una situación pedagógica.

En torno a dos grandes eventos, la información y la comunicación, la red ofrece, por la integración de recursos tecnológicos hoy disponible, un sin número de posibilidades que van desde el acceso a información digitalizada de diferente tipo (texto, imagen, sonido, etc) a la vivencia de encuentros comunicativos a escala planetaria, casi presenciales.

Sin embargo el uso educativo de Internet y las decisiones acerca de para qué usarla, qué usar, cuándo y cómo, dependerá del adecuado  conocimiento de sus particularidades como medio. El análisis de sus características es, pues, prioritario al docente ya que permite identificar fortalezas y debilidades que deben ser potenciadas o contrarrestadas en virtud de objetivos educativos.

Es imprescidible enfocar desde diferentes ángulos ese "mundo" de información multiformato que se ofrece, la particular estructura hipermedial de la red, la ventaja y el obstáculo que puede significar en determidadas situaciones su diversidad y su complejidad,  la doble faceta  de la comunicación en la red que es "estar" sin estar en el espacio de contacto, la multiculturalidad y las complejas relaciones entre globalidad e identidad, entre información y conocimiento.